miércoles, 27 de octubre de 2010

Divino Niño “cuestión de fe.”


Este 13 de noviembre nos unimos para celebrar una de las devociones más hermosas la del Divino Niño.
Si hacemos un poco de historia, esta devoción hacia el Divino Niño comienza en el Monte Carmelo, en Israel, ya que a ese hermoso monte, muy cercano a Nazaret, acudía frecuentemente el Divino Niño en compañía de sus padres José y María y de los abuelitos, San Joaquín y Santa Ana, a pasear y rezar, y luego que Jesús subió al cielo, los religiosos moradores del Monte Carmelo siguieron recordando con mucho afecto y devoción al Niño Jesús. Luego cuando las Carmelitas se extendieron por Europa fueron llevando la devoción del Divino Niño a todas partes.
Ya hacia el año 1200 San Francisco de Asís dispuso recordar con mucha solemnidad la Navidad haciendo un pesebre lo más parecido posible al de Belén y celebrando así entre pastores, ovejas, bueyes y asnos la misa de la medianoche, y haciendo él mismo un hermoso sermón de Nochebuena recordando la gran bondad del Hijo de Dios al quererse hacer hombre en Belén por salvar nuestra alma. Más tarde San Antonio de Padua, y en el año 1500 San Cayetano, le tuvieron mucha devoción al Niño Jesús, y por eso en los cuadros se pinta a cada uno de estos santos, llevando en sus brazos al Divino Niño.
En este día pidámosle a nuestro Señor con la confianza que el Divino Niño nos inspira que nos ayude a ser cada vez mejores y así agradecerle por haber nacido en Belén para salvarnos y porque una vez más nos abre el corazón de infinito Amor y Misericordia.
Fuente: Prof. Ana Remicio Peña